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    miércoles, enero 20, 2016

    2016

    Retomo este blog deseándoles a todos los que se toman un tiempo para leer(me) un año 2016 lleno de paz, salud y prosperidad, en la medida en que resulte posible.


    Desde la última vez que publiqué algo acá (el “Brevísimo manual de Economía para Nicolás” de Laureano Márquez) hasta la fecha de hoy, son muchas las cosas que han cambiado.

    En principio, el mejor equipo del béisbol venezolano, los Navegantes del Magallanes, para aquel octubre apenas se encontraba en la lucha por sobrevivir a la primera fase del campeonato. Al comienzo de la segunda fase su actuación fue muy pobre, era víctima constante de sus más célebres rivales: los Leones del Caracas. Repentinamente el equipo sacó la clase, dejó de ser un simple superviviente y se convirtió en el dominador, terminando  la segunda fase en el primer lugar. Hoy está liderando la serie final.

    Otro cambio interesante se dio en Argentina. Llegó a la presidencia de ese país Mauricio Macri. Con esto, probablemente, se acabará el kirchnerismo, a pesar del esfuerzo de algunos de transformarlo en un segundo peronismo. El nuevo gobierno comenzó con disturbios promovidos por aquellos que recién entregan el poder y que fueron los causantes del claro deterioro de la economía argentina. Este país durante los últimos ocho años ha aparecido hundido en el foso de casi todos los ranking económicos y acusan de eso a un gobierno que apenas tiene meses en el poder (al parecer no todos los argentinos son tan listos como ellos mismos profesan).

    Será cuestión de tiempo, en caso de que sus electores lo permitan, para que Argentina abandone el club de países maulas y fracasados de Latinoamérica y desaparezca de las estadísticas más nefastas de la economía mundial, en la cual solía secundar a Venezuela.

    En mi país, la crisis le pasó factura al chavismo.

    Por primera vez en 17 años reciben una derrota electoral clara. No se trata de una derrota cualquiera, fue una paliza descomunal como nunca antes pudo darla el chavismo a ninguno de sus contrincantes. Los chavistas no tienen la fuerza política de antes fue, aquella que se permitió institucionalizar cualquier tipo de abuso de poder, corruptelas y negligencias. Hay un cambio. Pero no se trata de que el chavismo esté acabado, no. Se trata de que ya perdió, de que el mitema “Chávez” se desplomó y abandonó el camino de convertirse en un mito invencible, por lo menos en lo electoral; pero se trata también de un respiro que puede alargar la vida de un movimiento que hoy luce incoherente.

    Ahora en mi país, tenemos por lo menos un poder público separado del ejecutivo, que puede equilibrar la situación para que se retome la senda civilizatoria, ésta que fuera perdida en la incomprensible fusión de poderes públicos.  Un parlamento independiente que se enfrente a los pocos pero poderosos que quieren mantenerse gobernando.

    Para serles sincero, a veces pienso que el socialismo del siglo XXI (el de Venezuela, porque hay como cinco más, diferentes, en otras partes del mundo) lleva en su seno la semilla de su propia destrucción, y al gobierno venezolano le gusta regarla y abonarla con cada decisión que toma.

    También en octubre se hablaba de tendencias alcistas en el precio del petróleo. Claro que nadie se atrevía a decir que volvería a superar los 100$/b, pero sí sonaba razonable que en víspera de invierno el precio remontara a unos 60$/b. Hoy sabemos que ocurrió todo lo contrario, el precio del petróleo venezolano roza los 20$/b. La crisis que se avecina es inevitable, los venezolanos extrañaremos a todas las vacas gordas que dilapidamos.

    Igualmente, algunos pájaros de mal agüero hablaban de una inminente subida del dólar paralelo, recuerdo que muchos afirmaban que para diciembre pudiera superar el techo de los 1.500 Bs/$ y eso tampoco pasó.

    A Cuba, Venezuela ya no le sirve mucho, su nuevo socio y más importante iniciativa económica es el tratado de libre comercio con México, (¡si, un TLC!). Los cubanos tendrán que hacer el sacrificio de practicar la simbiosis para obtener bienes, en vez de la parasitosis que practicaban con una Venezuela a la que ya no pueden desangrar más.

    Cumaná, mi ciudad, cumplió 500 años de fundada, esta presunción (discutida por algunos) la ubica como la primera ciudad fundada en tierra firme continental en América. Desde el gobierno anterior (el de Chávez) se fueron creando las expectativas para ese aniversario. Este gobierno (el de Maduro), como todo lo que hace, continuó con lo anteriormente planificado (a fin de cuenta, es el mismo gobierno, según lo dice el propio presidente).

    A finales de noviembre, todas esas expectativas se fueron al caño, los actos fueron una completa “mamarrachada”. Quizás la misa solemne realizada en la Iglesia Santa Inés (sin ayuda gubernamental y con visita de un delegado papal) y las 500 horas de transmisión continua de musical 100 FM, fueron los eventos del mes. Claro que se hizo el FITVEN, que se hace todos los años en un estado distinto y se hizo un desfile del día de la aviación, que coincide con la fundación de la ciudad y que también se hace todos los años.

    Lo que sí quedó claro, por lo menos en el imaginario cumanés, es que el dinero encomendado a las celebraciones, que según el gobierno nacional es un adicional equivalente al doble de lo que se presupuesta ordinariamente para que la gobernación del estado Sucre funcione un año, desapareció entre corruptelas y negligencias.

    Finalmente, está la coyuntura universitaria. Cuando publiqué la última vez, las universidades autónomas de Venezuela estaban en un paro nacional (al cual nadie se atrevió a llamar “paro”, en cambio le llamaron “no inicio de actividades”). Las causas del paro fueron diversas: la eterna reconducción del presupuesto universitario, la necesidad de elecciones y renovación democrática de algunas autoridades, la inseguridad personal que se vive en los distintos campus y (especialmente) la reducción progresiva del salario real de los profesores y demás personal, materializada en un nefasto segundo (auto)contrato colectivo.

    Según mi estimación, la inflación del año 2015 sería de aproximadamente 290% (no el incoherente 140% que el BCV quiere hacernos creer) y el FMI estima una hiperinflación de 500% para el 2016. Los docentes apenas recibiremos un aumento de 20% ¡y en septiembre de este año! (lo que es equivalente a aumentar 7% en enero). Eso justificaría el cese de actividades en cualquier organización, pública o privada.

    Como mantengo a lo largo de este post, las cosas cambiaron, pero no totalmente. El paro ya terminó (es decir los universitarios pasamos a modo “iniciar actividades”) sin embargo, todas las condiciones que originaron la protesta siguen iguales, como si en el escenario universitario el tiempo no hubiera pasado. Las universidades aún siguen en caída libre, con nosotros dentro…

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