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    viernes, marzo 25, 2016

    La UT, el ISLR y el enredo del Decreto 2.266

    La UT (unidad tributaria) se creó a mediados de los años 90, cuando ya la inflación se había transformado en un problema estructural. Era un mecanismo de ajuste automático de las tarifas de los impuestos a las variaciones de los niveles de precios.


    Como sabrán, en épocas inflacionarias las tablas de las tarifas impositivas se desactualizan rápidamente y no es conveniente esperar procesos legislativos o habilitantes para modificarlas. Para ganar dinamismo, entonces se decidió crean una unidad artificial (la UT) en la cual se expresarían las tarifas tributarias en las leyes. La UT se homologaba anualmente según el índice de inflación. El resultado de estas “actualizaciones” semiautomáticas era estupendo.

    Pero el actual gobierno venezolano decidió negar la inflación como si eso ayudara a controlarla, y además de ocultar los índices o disfrazarla (de guerra económica o de especulación), ha experimentado medidas, digámosle, poco ortodoxas.

    Dentro de esas inconsecuencias decidió, tras un nivel de variación anual de 181%, incrementar la UT en apenas 18%.Es decir, desnaturalizó a la UT. Pero, ¿Para qué?.

    En mi modesta opinión, lo hizo para incrementar la presión tributaria sin tener que crear nuevos impuestos o modificar los existentes. Esa es la respuesta gubernamental a la debacle de los precios del petróleo, en un escenario político crecientemente desfavorable para los intereses oficialistas.

    Una vez cometido el disparate se presentaron los problemas lógicos, que dicho sea de paso eran previsibles incluso para cualquier iniciado en asuntos económicos. Estos son:

    1. La UT es también la base de cálculo de la cesta ticket, (para los amigos virtuales de otros países, ésta es más que un bono de alimentación, en Venezuela es una parte del salario que no genera prestaciones. Fíjense, el salario mínimo base mensual es actualmente de Bs. 11.578,oo y la cesta ticket de Bs. 13.275,oo).

    ¿Cómo llegó a ocurrir tan inusual hecho?. Fácil, (me disculpan los propagandistas oficiales) desde hace un tiempo las variaciones de los salarios se han venido distanciando de las variaciones de precios, es decir, el poder adquisitivo se ha venido perdiendo progresivamente. Pero las cesta ticket se actualizaba en montos cercanos a los índices inflacionarios, por la UT.

    Ahora bien, si este año se cometió la abominación de divorciar totalmente el incremento de la UT del de la inflación, ¿cómo la cesta ticket llegó a tanto?: el gobierno, después de aplastada la torta, sacó cuentas del costo político de tratar de que la cesta ticket se rezagara y sacó un decreto en el cual el número de UT de la cesta ticket se incrementaba significativamente (66%). ¡Listo! Resuelto el problema… (o eso creen).

    2. Resulta que la desproporción de la variación de la UT fue de tal magnitud que el incremento que causó en la presión tributaria terminó transformando al impuesto sobre la renta en regresivo en y confiscatorio.

    El peor peso de esta impericia tributaria recaería en lo poco que queda de la clase media y en la (cada día mayor) clase baja, donde están la mayoría de los votantes. Virtualmente cualquier persona que ganara salario mínimo y cobrara un mes de bono vacacional y un mes de bono navideño terminaría pagando este impuesto. A la clase alta, pues a esta de todas formas le corresponde pagar, la afectación no le resultaría tan intensa. Ese direccionamiento de la presión tributaria (es decir, ese generar más ingresos cobrándoles a los más pobres) en los ámbitos fiscales se conoce como regresividad tributaria.

    Por otro lado, estas familias terminarían pagando en impuestos montos que superan varios meses de sus ingresos, calculo que en el menor de los casos, por lo menos mes y medio, y hasta 4 o 5 meses de trabajo en asalariados que cobraron acumulados vencidos el año pasado.

    Estas familias tendrían entonces que usar sus ahorros para pagar impuestos, es decir disminuir sus activos, y/o endeudarse para el mismo fin, es decir aumentar sus pasivos. Disminuir los activos y/o aumentar los pasivos implica disminuir el patrimonio, y eso es algo que ningún impuesto bien diseñado puede hacer, se denomina confiscatoriedad tributaria.

    Tanto la regresividad como la confiscatoriedad son enfermedades de los sistemas tributarios, es decir no guardan relación ni con las más básicas teorías tributarias, ni con los principios del estado social de derecho, incluso contradicen al Código Orgánico Tributario y a la mismísima Constitución Nacional.

    Si bien el gobierno probablemente quiso hacerse el loco con el incremento de la presión tributaria, resulta que nada tan grande ni tan grave podía esconderse, no pasaría desapercibido y el costo político de afectar a las mayorías sería el soplo que falta para perder cualquier oportunidad de recuperar espacios políticos. Entonces viene el remiendo, un decreto de exoneración.

    Desde el primer momento estuvo rodeado de un mar de imprecisiones, miren el video de abajo para que comprendan lo que digo… (click en la imagen a ver que entienden).


    Es razonable que cualquier persona medianamente familiarizada con asuntos tributarios se confunda. Sin embargo, el día 8/3/16 al fin pudimos ver la primera versión del decreto, al día siguiente la segunda (¿se necesitan más pruebas de que hay improvisación?).

    Unos días mas tarde publiqué un post explicando cómo declaré, lo hice como un paso a paso, casi como instrucciones. Uds. pueden verlo acá.

    Yo me pregunto, que ventajas obtuvo el gobierno con esa jugada? Al final, no se ahorró nada en cesta ticket, ni va aumentar la presión tributaria. Son muchos los problemas que el gobierno se creó con esto de no querer ajustar el valor de la UT a los niveles convenientes… como si no tuviera suficientes líos. Pero han sido más las dudas y el estrés que ha causado en parte de la población por la desinformación .

    Por cierto, encima le viene el desequilibrio que ocurrirá con el divorcio de la inflación y la UT, y las insubsistentes medidas de incrementos de la cesta ticket y la exoneración, ¿son matemáticamente armónicos?.

    Creo que si el gobierno hace lo debido desde el comienzo, es decir mantiene el matrimonio entre la inflación y la UT se hubiera (y nos hubiese) ahorrado muchos problemas, además de hacer el papelón que está haciendo.

    Por supuesto, que nunca veremos a responsables respondiendo por este error, así está de desautorizado el estado venezolano.

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    2 comentarios:

    1. estimado colega profesor universitario, una duda, que no debiera ser en un país normal, pero con estos depravados, vale. Deben los jubilados pagar ISLR en la Vzla chavista actual?

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    2. Por el los ingresos de su jubilación no, por cualquier otra renta obtenida fuera de una relación de dependencia si... Si tienes otro trabajo y devengas un salario alternativo, todos los ingresos menos los beneficios no salariales. Saludos.

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