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    miércoles, diciembre 28, 2016

    Sobre la propuesta de dolarización del Prof. Hanke

    Respondo por acá a mi muy apreciado amigo Marcos Antonio Millan, a quién agradezco la solicitud por el Facebook de mi opinión sobre la propuesta de dolarización que plantea Steve Hanke para Venezuela (click acá para leer la entrevista al Prof. Hanke).


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    El Prof. Hanke tiene toda la razón. De manera teórica, en cuestión de semanas, con un esquema de dolarización se acabaría el problema hiperinflacionario que nos afecta. Pero aun así no lo veo como una solución práctica para la Venezuela de hoy.

    Analicemos primero la factibilidad política. Bajo el esquema socialista del gobierno actual, eso nunca va a ocurrir, y bajo el enfoque socialdemócrata que predomina en la MUD tampoco. Luego esa propuesta no va a tener posibilidad política en el corto plazo, simplemente porque no hay otras opciones diferentes con probabilidades de acceder al poder.

    Ahora, analicemos el asunto desde el punto de vista económico. La dolarización luce como una propuesta brillante y realmente lo es. Como lo sostiene el Prof. Hanke, sería una solución eficiente y con resultados medibles en el corto plazo. Por tanto, es la opción macroeconómica teóricamente adecuada si se tratara de un país con una economía “teóricamente normal”; pero no para esta Venezuela, con su muy "especial" realidad política, social y económica.

    ¿Estaría el Prof. Hanke incluyendo en su modelo de análisis todas las variables determinantes de la realidad venezolana actual? ¿ha considerado el riesgos de que no resulte?

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    ¿De qué forma puede una medida macroeconómica tan eficiente en lo teórico no tener resultados prácticos?

    Simple, por excesivo reduccionismo analítico: oeteris paribus. Esto deja por fuera del analisis muchos elementos económicos y extraeconómicos (políticos y sociales) que afectan al fenómeno y que no valdrían la pena incluirlos si sus efectos fueran residuales. Pero en este caso, no es así.

    Por ejemplo, añádanle al modelo de dolarización la siguiente característica, el país es monoproductor y monoexportador de un producto que está perdiendo valor global y estratégico progresiva y aceleradamente: el petróleo. En el corto y mediano plazo no tiene reemplazo como fuente de generación de divisas en Venezuela.

    Súmenle, la destrucción deliberada, como política de estado, de la capacidad productiva instalada; y adiciónenle la aversión de inversionistas locales y externos debido a la inseguridad jurídica (sobre todo con la propiedad privada) y los controles (cambiarios, de precios, de ganancias, de contingentamiento, etc). En el corto y mediano plazo nos proyectamos como una economía netamente importadora.

    Agréguenle a esto un gobierno extremadamente populista, altamente ideologizado, ineficiente e incapaz, que mantiene los muy menguados niveles de satisfacción material de la población, a la cual transformó en dependiente, con un altísimo gasto público a costas de usar indiscriminadamente las reservas de dólares del BCV.

    Me repregunto, si la dolarización se da bajo esta realidad ¿tendría efectos en el corto y mediano plazo (como lo afirma el Prof. Hanke), o será un asunto de muy largo plazo, cuando algunos asuntos previos sean resueltos?.

    La Clave: Para que los dólares circulen directa o indirectamente como moneda, primero hay que conseguirlos, y después conservarlos (no podemos imprimirlos).

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    Los defensores de la dolarización siempre usan como ejemplo el éxito de los países que han dolarizado sus economías, sin embargo ignoran supinamente el ejemplo de dolarización recién fracasado: Zimbabwe 2016. (Leer acá). Curiosamente usado como muestra de virtud de la dolarización por el Prof. Hanke; pero que es hoy día un contraejemplo del éxito de la dolarización.

    (Disculpen si es un exceso de falsacionismo popperiano, pero un único contraejemplo desmonta una verdad, allá hay una economía dolarizada con inflación galopante).

    Zimbabwe demostró que la dolarización no cambia necesariamente la cualidad de los políticos, no acaba con la corrupción ni la incapacidad de los gobiernos, tampoco cambia la moral de un pueblo, sobre todo, que puede convivir con un acérrimo populismo, y que puede fracasar.

    La clave: Una economía dolarizada, si no produce dólares (o los malgasta), se queda sin monedas… y un país sin monedas es un país retrogradado.

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    Por otro lado están los países que han logrado curar la hiperinflación sin dolarizar, México, Perú y Colombia, por citar tres. Ellos privilegiaron, con cierta efectividad, políticas macroeconómicas que promovieron la diversidad en la producción, estimularon la eficiencia microeconómica (que se tradujo en competitividad en el exterior), combatieron la corrupción y optimaron el tamaño del estado, aplicaron disciplina monetaria, garantizaron la propiedad privada, incentivaron la producción y las exportaciones, plantearon reglas claras de funcionamiento de libre mercado (en vez de combatirlo) y, sin querer afirmar que son economías “perfectas” (porque tienen muchas fallas), ya superaron el problema de la inflación.

    Incluso algunos muestran mejores indicadores que Ecuador y Panamá (dolarizados), por ejemplo.

    La clave: Se pueden establecer disciplina monetaria sin necesidad de perder la potestad de tener una moneda propia.

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    Por tanto, reconozco que en condiciones como la de la primera década del siglo XXI (la década de las oportunidades perdidas), el impacto de la dolarización definía una relación costo-beneficio favorable. Actualmente, en el corto y mediano plazo define un escenario de (posible) alto impacto negativo, sin asegurar necesariamente acabar con la inflación.

    Las correcciones necesarias para que un esquema de dolarización funcione eficientemente no existen actualmente en Venezuela. De lograr establecerlas, probablemente, por si mismas, eliminarían la inflación.

    RJGM

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