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    viernes, enero 06, 2017

    Manos de piedra

    Acabo de ver “Manos de Piedra”. Confieso que inicialmente este no estaba desbordando interés por ver esta pelicula. La casualidad (y el no encontrar nada bueno en Netflix) no me dejaron otra opción. Sin embargo, desde las primeras escenas me encontré conectado con el relato y decidido a no dejarlo hasta el final.


    Yo lo conocía como Roberto “mano e´piedra” Durán” o simplemente “mano e´piedra”. Pero en el film el apodo se hace más formal, menos latinoamericano y más pluralizado: “Manos de piedra”. Me enteré (en la red) que en inglés lo apodaban “Hands of Stones”, como el titulo original de la película. Quizás los estadounidenses se dieron cuenta que golpeaba igual de duro con ambas manos.

    El film es un intento de biopic de quien para algunos es considerado el mejor boxeador peso ligero de todos los tiempos. No viví sus hazañas reales a detalle, quizás por falta de coincidencia generacional o de interés por el boxeo. Tampoco lo considero como uno  de mis deportistas “admirados”; pero como todo latinoamericano algo sabía de su vida, quizás por cultura general.

    En el film actúa Edgar Ramírez en el papel de “Mano e´piedra” Durán. El paisano (venezolano) logró exponer la personalidad del púgil con algo de solvencia, recogiendo gestos reales del personaje (que podemos verificar en Youtube). Incluso, cualquiera diría que el actor es panameño.

    El criollo también se destacó en las escenas físicas (de las peleas), que desarrolló con buena destreza.

    Está la bellísima Ana de Armas (uff!) en el papel de Felicidad Iglesias, esposa del boxeador. La cubana logra sin mayores esfuerzos hacer escenas encantadoras (aunque a las escenas de sexo le faltó la nota “latina” que mostró en “Knoc Knoc”).

    Rubén Blade interpreta a Carlos Eleta, el representante de “Mano e´Piedra”; y Usher (si, el cantante) hace el papel de Ray “Sugar” Leonard, su principal rival (en el film). Las actuaciones de este par me resultaron planas, como sin trascendencia. Para Blade esto es casi un estilo.

    Quizás para esta película era un lujo necesario contar, nada más y nada menos, con Robert de Niro en el papel de Ray Arcel, el entrenador y casi mentor del púgil. Este personaje incuso le roba protagonismo al boxeador. La historia se relata desde su punto de vista (de hecho, la película comienza cuando Ray Arcel aparece en la vida de “Mano e´Piedra” y termina cuando decide no seguir acompañándolo).

    Para cerrar este cuadro de honor, la esposa del entrenador, Stephanie Arcel, es interpretada por la veterana Ellen Barkin.

    Un detalle brillante fue la de incluir música de Rubén Blade en algunas escenas. Para mí, cuando escuche la pista de "Plástico" subió el puntaje de la película.

    Los efectos de sonidos, combinados con la musicalización son excelentes. Las escenas de pelea dignas de ser comparadas con las de cualquier película de alto octanaje boxístico-hollywoodenses (como las de Rocky). Recuerden que este es un film independiente.

    Las escenas de las protestas y la recreación de los hechos de "el día de los mártires" y posteriores son muy buenas. Así también la coreografía boxística, que sorprende como se ajusta a lo que fueron las peleas reales (sip, lo revise en Youtube)

    El director es (otro venezolano) Jonathan Jakubowicz. Esta es la segunda película que veo de el. La primera, “Secuestro Express”, me gustó lo suficiente como para considerarla buena. Con esta creo que el paisano se superó, pero dejó algunas deudas pendientes (y eso que no soy crítico de cine).

    En el desarrollo de la historia se presentan temas complejos como la pobreza, los conflictos nacionalistas de los panameños, el intervencionismo de USA, la visión anti-yanqui a veces irracional y generalizada que presentan los latino (en este caso acusando a su padre yanqui de abandonar a su madre, para posteriormente descubrir que su padre realmente era mexicano), el endiosamiento, la soberbia y la incapacidad de manejar el éxito,  el machismo, la participación de las mafias en el negocio del boxeo y los demonios internos de los personajes. Pero al final no todos se desarrollan completamente, muchos ciclos quedan incompletos. Al dejar estos temas pendientes, la película pierde densidad.

    Por otro lado, la secuencia de la historia presenta unos cortes que afectan la narrativa. Las rupturas temporales deberían ser muy delicadas, los saltos retrospectivos deberían ser tratados con maestría porque pueden producir quiebres en la historia que dejan una sensación equivalente a cuando uno se pierde un segmento. Eso justamente me pasó con este film, quedé con la sensación de que me faltaron escenas que no vi porque se perdieron en el ir y venir del tiempo.

    Aparte de eso, la película logra lo más importante que debe lograr, contar una historia entretenida, que no provoque dejar de verla ni sientas que pierdes el tiempo haciéndolo (como me pasa con otras muy aclamadas por la crítica formal).

    También deja interesantes mensajes. Por ejemplo, nos refleja (a los latinoamericanos) en el comportamiento impulsivo de “Mano e´Piedra” como si fuera un molde. El resentimiento y la revancha al destino cuando llega cualquier indicio de éxito y los excesos que terminan convirtiéndose en errores que lo arruinan casi todo. El papel de la mujer y la familia es otro punto importante. Y hasta esa filosofía deportiva, casi de autoayuda, en las palabras del entrenador Arcel: “Cuando pierdes la cabeza, pierdes la mejor parte de tu cuerpo”.

    Particularmente el film, al ser basado en hechos reales, me puso a investigar y descubrir historias interesantes, personajes-representativos que merecen ser conocidos, porque conocerlos es conocernos (a los latinoamericanos). Roberto Durán es uno de tantos.

    ¿Vale la pena verla?, no dudaría en responder con un rotundo “SI”.

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