• Mi blog...

    jueves, febrero 09, 2017

    Cuentos y más cuentos de la apolítica pesimista

    Comenzó el año 2017 y a pesar de que no han transcurrido más de dos meses, ya podemos prever lo que ocurrirá.

    Los cuentos del gobierno aburren de tanto que se repiten. Otro año lleno de anuncios de transformaciones, de arranque, de mejoras, pero haciendo lo mismo de siempre; otro año de insistir en un modelo económico fracasado, de insistir en una manera de hacer política ineficiente; otro año más como cualquiera de los últimos años que hemos vivido.


    Anuncios de anuncios de un gobierno que desgobierna

    Hace dos semanas que todos los días aparece un ministro notificando anuncios que nunca llegan. Anunciando políticas que nunca se describen y avisando cambios que resultan ser lo mismo que siempre han sido. Acá no hay novedad.

    Más amenazas que generalmente no llegan a cumplirse y que de cumplirse terminan haciendo la situación más difícil. Todo es un escenario de argumentos virtuales de un gobierno con manía persecutoria: mafias, bloqueos financieros, complots internos y más complots externos, etc.

    El cuento de nunca acabar es "este fue el año de resistir, ahora viene el despegue". Creo que es el séptimo año seguido que escucho este argumento a inicios de enero.

    Nunca hay un "mea culpa" del único que tiene cuentas que presentar, el gobierno. Nunca una posibilidad de rectificar, de salirse del molde, de transformarse, de evolucionar, ni siquiera de adaptarse a las nuevas realidades.

    Las primeras "cadenas oficiales" del año encadenaron las verdades y dejaron mucho que desear. Cada año los discursos son más parcos que los precedentes, parece que la imaginación tiene un límite.

    Escuchar esas "cadenas" o no escucharlas resulta indiferente para quienes conocen la esencia de la crisis y saben cómo aproximarse a su solución. Lo que el gobierno dice que va a hacer ya lo ha estado haciendo por años, nada cambia, no hay espacio para el optimismo, la alegría solo se ve en los actores de las propagandas oficiales.

    Otra vez los oficialistas hablando de libertad y justicia pero actuando como verdugos, opresores y carceleros. Otra vez el gobierno exigiendo verdades cuando miente, o en el mejor de los casos, oculta información. Otra vez los tiranos ejercen la tiranía en nombre de la democracia. Otra vez habladurías, ficciones e ilusiones, mientras la gente escarba entre la basura real buscando comida, mientras los niños mueren en hospitales y mientras las escuelas se van pareciendo a cajones vacíos donde se "amasa" al conocimiento a conveniencia. Otra vez los corruptos se defienden rasgando las banderas de la igualdad. Otra vez se sigue destruyendo el futuro del país en nombre de una dignidad que no se ve por ningún lado.

    Otra vez el “legado” lo justifica todo.

    Una oposición que no quiere gobernar

    Pero no solo el gobierno es el implacable asesino de esperanzas, también lo es (en menor grado) la oposición, bueno la parte que se asume a sí misma el ser la más representativa de las fuerzas que se oponen al gobierno.

    Volvemos a escuchar que este es el año del cambio, que ahora sí tendremos un gobierno alternativo (aunque aún no dejan claro si la política de estado va a ser diferente). Muchos piden optimismo a los ciudadanos tratando de recuperar el encanto (o encantamiento) que los activaría en la lucha política, tratando de que las decepciones se olviden; pero son muchas las ofertas fallidas y muchos los desencantos.

    Decidir ser optimista es una actitud que en Venezuela se enfrenta a la realidad vivida. Criticar a un pesimismo que está plenamente justificado es alejar a las personas que no pueden decidir ver un mundo artificioso en el marco de su propia tragedia. Es alejar a un aliado por no querer ver la realidad desde su punto de vista. Alejar a un votante nunca ha sido, ni será, una buena estrategia política. A veces suena irrespetuosa la petición de optimismo...

    El pesimismo beneficia los fines de permanencia del gobierno (es verdad), pero -reconózcanmelo- los fracasos de los movimientos opositores no han ayudado mucho. La moral de "la oposición" al respecto no es la más fuerte.

    También escuchamos excusas de los “líderes”; como que si el cambio no se ha dado aún es porque los seguidores (los ciudadanos, el pueblo, las masas) no se “restean” con ellos. Y no podemos responderles que si los seguidores no se “restean” es porque los líderes no son tal cosa, porque solo los líderes reales hacen que los demás estén dispuestos a “restearse”.

    Como ejemplo de los esfuerzos opositores por decepcionarnos (y deprimirnos), reaparece, como si sirviera de algo, la ya desgastada propuesta de una “constituyente”. Algo que en la mente de algunos (entre los que me cuento) luce parecido a tratar de cambiar el manual del capitán de un barco justo en el momento en que este se está hundiendo. Aún no está lejano el recuerdo de que toda esta tragedia nacional comenzó con una propuesta exactamente igual.

    Por otro lado, tenemos a la “mesa de la unidad” muy desunida, incapaz de solucionar sus propios problemas domésticos. ¿Cómo pedirles que derroten a un enemigo que si bien es pésimo como gobierno (no podemos negarlo) tiene habilidades para ganar batallas?.

    ¿Qué va a pasar?

    Este año no va a ser diferente a ninguno de los anteriores, así me lo imagino. Terminaremos peor, lo que indica que la tendencia de caída de la economía será constante. Terminaremos con el mismo gobierno, que para final de año ya tendrá otra tesis infantil con la que exculparse de su terrible gestión, o quizás sean las mismas tesis (la guerra económica, el imperio contraataca y la iguana).

    Desde el otro bando, también escucharemos las excusas de porque unas fuerzas opositoras con más de 70% de la población a su favor no se imponen en un país que se supone es democrático (y donde se elige por mayoría).

    Seguiremos escuchando que la AN está siendo injusta e inconstitucionalmente ignorada y anulada por otros poderes (derivados como el TSJ), y una larga lista de acusaciones opositoras internas que le ahorran las labores de supervivencia política al gobierno.

    Quizás haya elecciones regionales, quizás. Pero ¿de qué serviría tener gobernadores y alcaldes opositores si es más fácil anularlos (y hasta sacarlos) que a la misma AN, en manos de un TSJ y unas FAN profundamente "comprometidas"?

    Lo que si tengo por seguro es que no habrá referéndum revocatorio presidencial.

    Y entonces…

    La participación ciudadana como fuerza civil opositora queda evidentemente cuestionada, ninguna de las grandes movilizaciones masivas de gente tiene un mínimo de resultado que mostrar; y aunque algunos las quieran negar, sí se han hecho casi desde el año 2002 y han sido enormes... La última incluso, desmovilizada a petición de los mismos líderes que la organizaron.

    Mientras tanto, las familias, la gente, los ciudadanos comunes, los que no somos activistas políticos, debemos orientar gran parte de nuestros esfuerzos a "vacunarnos" contra la crisis, a buscar acciones inteligentes e individuales que nos permitan una caída “amortiguada” de nuestro nivel de vida. Es inmoral pedirle a alguien que no se dedique a esto; debemos ser muy eficientes en esos esfuerzos.

    El 2017 pasará entre el pesimismo y los esfuerzos por subsistir...

    Tras eso, queda la pregunta temprana: ¿qué pasará en 2018?

    No hay comentarios.:

    Publicar un comentario


    Lo + de la semana

    Lo + del mes

    Lo + del año