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    miércoles, enero 10, 2018

    Cripto burbuja

    El nacimiento del Petro está rodeado de misterios, esto es algo más o menos normal cuando surge una nueva criptomoneda y esta supuesta criptonomeda venezolana no es la excepción. Habrán notado que la palabra "supuesta" la he resaltado; esto obedece a que, a pesar de que el colectivo ha aceptado acríticamente la calificación del Petro como una criptomoneda, en lo personal no la considero tal cosa.


    El Petro, como se ha venido divulgado, carece de tres de los más importantes elementos definitorios de lo que en teoría es una criptomoneda:

    1) Las criptomonedas no requieren de respaldo real, ni de ninguna otro colateral. Esta es la principal crítica que calificadoras de riesgo, expertos financieros y algunos economistas hacen a estos instrumentos. Pero a la vez es parte de su fortaleza, porque el respaldo lo obtienen de algoritmos “encriptados” casi imposibles de violar que se procesan a nivel mundial mediante una red P2P. Precisamente es de allí que toman el prefijo “cripto”. La existencia de una garantía real haría innecesaria toda esa parafernalia tecnológica que impide que la masa de criptomonedas se salga de control. El Petro, por el contrario, ha sido anunciado como una “criptomoneda garantizada” por las reservas estratégicas naturales “in situ” de petróleo, aluminio, diamantes y hasta oro.

    2) Las criptomonedas no admiten ninguna forma de control gubernamental, su oferta (cantidades) y transacciones no son controladas y se procesan a travez del “blockchain”, que se asemeja a una especie de libro contable en la nube manejado por algo parecido a una comunidad virtual, no por un ente regulador. En el caso del Petro, esta característica está totalmente ausente. Desde la promoción por parte del gobierno, hasta la existencia de una institución que luce como una entidad reguladora que, incluso, exige registro para la minería, pasando por la fijación del precio de emisión primaria por parte del gobierno; son aspectos que alejan al Petro del concepto original de criptomoneda, que es el que hasta ahora prevalece.

    3) Las criptomonedas son negociadas en cualquier tipo de moneda desde su emisión, es decir no tienen predefinida la forma ni el valor de cambio. En contraste, el Petro tiene como blanco principal, por lo menos a nivel de emisión primaria, una única moneda: el dólar… (más abajo leerán porque creo esto).

    Pero si no es una criptomoneda, entonces ¿Qué es el Petro?

    (Respuesta:) El Petro es realmente un criptobono.

    Quizás sea la primera vez que escuche este término, pero el esquema que hasta ahora ha presentado el gobierno sobre el Petro es realmente innovador y se asemeja más a un bono financiero que a una moneda virtual.

    Revisemos el asunto. Al declararse oficialmente que el Petro “es respaldado por barriles de petróleo de las reservas de la faja petrolífera del Orinoco” (sic), planteándose una equivalencia de 1 a 1, es decir un Petro igual a un barril (esta igualdad quedó definida cuando se decidió que el precio de emisión primaria de un Petro debía ser igual al precio de uno de esos barriles) prácticamente se está declarando que por cada Petro que se posea potencialmente se tendrían ciertos derechos sobre uno de esos barriles de petróleo de las reservas (no ha quedado claro aún si va a ser convertible o no); mientras tanto ese mismo Petro puede ser vendido y comprado en el mercado secundario, transfiriéndose este derecho. ¿No es eso equivalente a emitir bonos respaldados por barriles de petróleo a futuro?

    Solo que estos neo-bonos usarán tecnología propia de las criptomonedas para aprovechar la seguridad del encriptado y la estructura de la red en sus negociaciones, y evadir así las sanciones financieras que impuso USA a Venezuela, mismas que han dificultado la obtención de ingresos vía deuda externa, de los cuales Venezuela es altamente dependiente (por su economía de puertos).

    Acá está la clave del asunto, el Petro es, entonces un criptobono, cuya finalidad es obtener financiamiento, evadiendo sanciones y -por cierto- sin pagar intereses, siendo vendidos en dólares.

    Así como se plantea, luce como una propuesta inteligente. ¡Es un mecanismo innovador de endeudamiento!

    ¿Recuerdan el tercer punto de los elementos teóricos de las criptomonedas que no posee el Petro?. Pues bien, el meollo es que el gobierno venezolano vende este instrumento con la finalidad de obtener dólares, cuyo flujo se ha visto seriamente limitado por las sanciones impuestas por los EEUU. ¡Sin esas sanciones el Petro no hubiera existido! (¿sería correcto pensar que Mr. Trump es coautor ausente de esta propuesta?)

    Pero… ¿Dónde está la posible cripto burbuja?

    Primero debemos adentrarnos en uno de los principios económicos que han signado el éxito de algunas criptomonedas (y el fracaso de otras): su oferta limitada, esta es la forma como los economistas decimos existen en cantidades finitas, en el caso de las criptomonedas esta finitud debe ser estricta.

    Revisemos el caso del BitCoin (BTC), la más popular, prestigiosa y valiosa criptomoneda. En todo el planeta existe solo 21 millones de BTC, no más, es una cantidad exacta. Para que comprendan porque eso ha resultado la clave de la revalorización del BTC, solo deben imaginar una relación de equivalencia entre todos los BTC y las cantidades de dolares que existen, por poner un ejemplo.

    Si la cantidad de BTC es constante y la cantidad de dólares aumenta, el precio implícito del BTC en dólares se hace más alto, mientras que si las cantidades de BTC aumentaran más que las cantidades de dólares probablemente el BTC se devaluaría. Por tanto la clave de la revalorización de las criptomonedas es la disciplina en su oferta (cantidades) limitadas.

    Dejando en claro el punto anterior, conviene revisar el gran detalle del despegue del Petro: Se hizo una primera emisión de 100 millones de Petros. Esto deja una duda importante (y parece que nadie se ha percatado): ¿significa que habrá una segunda emisión? ¿cuántas serían? ¿cuántos Petros en total existirán?

    Sabemos que el Petro tendrá un valor inicial de emisión cercano a los 56$ y que muy probalemente tenga una revalorización inicial que quizás implique un aumento de los precios en operaciones secundarias (es decir en las reventas), esto va a crear un impacto inicial que alimentará la idea de que es buen negocio.

    Comenzará a inflarse la burbuja…

    Pero ¿Qué ocurrirá cuando el gobierno tenga una necesidad de nuevo financiamiento? Acá es donde el asunto de las progresivas emisiones de Petros toma importancia.

    Al gobierno no le interesan las operaciones de secundarias que se hagan con lo Petros. Como cualquier otro bono, el emisor obtiene fondos solo de la emisión primària, no de las sucesivas reventas que hagan los poseedores.

    Entonces al gobierno tendrá que hacer una nueva emisión primaria de Petros, y así sucesivamente cada vez que necesite dinero fresco.

    Y cuando la cantidades de Petros aumenten más rápidamente que las cantidades de dinero real ¡BOOM!; explotará la burbuja porque partir de entonces el precio de los Petros se vendría al piso. Acepto el caracter hipotético de estas afirmaciones; pero recordemos que Venezuela es uno de los mejores ejemplos de indisciplina monetaria del planeta, ¿Por qué tendríamos que asumir que será disciplinado con el Petro?.

    Quizás exagero creativamente en este post (como en casi todas mis imprecisiones), pero pudiéramos estar en presencia de un fenómeno realmente extraño: del primer criptobono inorgánico del mundo, a pesar de que tiene un respaldo físico.

    Toda una joya que pudiera encerrar un "cripto-desastre". Sin embargo, nada está escrito, el futuro está por verse.

    PD. ¿Y qué tal si el gobierno decidiera aceptar operaciones de compra primaria de Petros con bolívares? Esto lo analizaré en mi próximo post: Cripto bachaqueo

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